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La cárcel, una experiencia que reafirmó mi vocación sacerdotal: Padre Muñiz

Publicado por admin el Mar 9th, 2010 y archivado en Destacados, Entrevistas. Puede seguir cualquier respuesta por medio de  RSS 2.0. Puede dejar un comentario o hacer trackback a esta entrada. 

Por Laura Fernández Medina

Al padre Rafael Muñiz López se le quiebra la voz y los ojos se le inundan de lágrimas. No puede contenerse. Dice que los diez meses de cárcel lo transformaron, le cambiaron la vida para siempre y, sobre todo, reafirmaron sus convicciones en la vida sacerdotal que escogió.

En su primer día en Xalapa, después de haber sido aprehendido el 17 de abril de 2009, arraigado en el DF y encarcelado en el Reclusorio Norte acusado de pornografía infantil y delincuencia organizada, el padre Rafa cuenta que, junto al complicado proceso judicial y las vejaciones a las que fue sometido junto con su hermano Francisco Javier, lo que más le dolió fue el escándalo mediático y el ataque que se lanzó en contra de la Iglesia Católica.

Foto El Universal

«Fui presentado como el peor de los hombres y el peor de los sacerdotes, pero nunca perdí la fe. Esta experiencia en la cárcel, la solidaridad de mi arzobispo, de los sacerdotes de la Arquidiócesis, de mi comunidad, de mi familia y de mi pueblo me fortaleció mucho, pero lo que más me dolió es que se haya presentado una imagen tan barata y tan profanada del sacerdote, de mi Iglesia, de mi ministerio sacerdotal».

El padre Rafael Muñiz, quien salió del Reclusorio Norte a las 20:00 horas del viernes 12 y llegó la mañana del sábado 13 de febrero a desayunar con su familia en la casa del arzobispo Hipólito Reyes Larios, señala que siempre creyó en la justicia, siempre esperó en la justicia, que al final la verdad salió a flote y el juez cuadragésimo cuarto penal del Distrito Federal le decretó libertad inmediata ante la insuficiencia de pruebas.

Dice que, al despedirse esa noche de la pequeña comunidad que formó en el centro penitenciario, sintió nostalgia y regresó a la capital de Veracruz cargando la vivencia más intensa de su vida y de su ministerio sacerdotal.

«Nunca olvidé mi vocación sacerdotal, nunca perdí la fe. Fue una noche oscura y fría en mi vida, sobre todo en el centro de arraigo donde fui sometido a vejaciones, a dormir esposado, con la luz prendida toda la noche, a interrogatorios violentos donde se me decía que, si no me declaraba culpable, mi hermano se pudriría en la cárcel y nunca vería al hijo que su esposa estaba esperando. Luego, en la cárcel, comprendí que Dios me ponía una prueba, que me estaba pidiendo algo muy concreto y, a pesar del sufrimiento y del dolor, me di a la tarea de predicar en lo que creo, de promover la fe, de hacer tareas de evangelización en el interior de la cárcel» comenta.

«En los ocho meses que estuve ahí, dejé una imagen de Cristo más que de Rafael Muñiz y creo que muchos que estaban lejos de la Palabra se encontraron con la Palabra» expresa.

El padre Rafael reflexiona en el sistema de justicia del país y dice que es muy curioso que las autoridades judiciales intentan primero encontrar culpables a costa de lo que sea y no investigar con detalle y profundidad para demostrar que una persona es culpable o inocente de lo que se le acusa. «Es muy triste que de un día para otro destruyan tu fama, tu imagen, tu honorabilidad y la honorabilidad de una institución y al final sólo te digan: ‘Usted disculpe. No pasó nada’».

Acongojado, cansado, agotado por lo que insiste en llamar «los diez meses más intensos de su vida», el padre Rafael Muñiz López dice que se encuentra agradecido con Dios y con su Iglesia «porque siempre confiaron en mí, porque creyeron en mi inocencia, y aquí estoy para seguir sirviendo en la parroquia de San Pedro Apóstol o donde mi arzobispo mande».

CREDITOS: Publicada en Semanario Alégrate

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