Política cero
Por Jairo Calixto Albarrán
Ahora lo entiendo todo. Como Calderón estaba muy ocupado haciendo la lectura de los astros, instalado en las interpretaciones futurológicas en calidad de Nostradamus blanquiazul (al ver más allá de lo evidente, ya nos dijo que nunca más habrá inundaciones y que asegura un crecimiento económico de 5 por ciento, con la seguridad con la que los mayas anunciaron los cataclismos del 2012), no podía perder el tiempo con nimiedades de conciliábulos en lo oscurito en el eje Navita-Gomezpunk-Peñanieto-Paredes. Así, es lógico que el señor de Los Pinos no tuviera conocimiento de tamañas conjuras de los necios en las profundidades del clóset de las concertacesiones.
De lo que sí podría ser culpable Jelipillo es de no haberles explicado a sus muchachos que la lógica del haiga sido como haiga sido tiene que ser administrada con tiento, no se puede recurrir a ella sin un entramado narrativo medianamente verosímil. Cuántas vergüenzas se hubieran ahorrado los protagonistas de este dudoso vodevil (el mejor, Gomezfun atajando las especulaciones sobre su renuncia al puesto, con un “son rumores, son rumores”, como si estuviera cantando la de El venao El venao, ¿o sería El Senao, El Senao, pensando en don Beltrone), de haberles explicado a tiempo que la mentira es una de las bellas artes y merece respeto. No se vale que cualquier pandilla de oportunistas serranos desprestigien la mentira con su patibulario catálogo de contrasentidos, balbuceos y negaciones infantiloides.
Deberían de haber aprendido del padre Maciel que, no obstante las pruebas sobre sus abusos y canalladas que hacen salivar de envidia a La Tuta o a los sicarios de La Línea, aún es capaz de generar compasión entre los Legionarios de Cristo. E incluso hay quien aún se molesta y señala porque los hijos de tan insigne ensotanado que donde meaba crecían baobabs, exijan 26 millones de dólares de indemnización. Por mi que les den el doble… pero a todas las víctimas de este compló de pederastas camuflajeados de hijos del fervor.
Ahí es cuando uno se pregunta, ¿dónde están todos esos fundamentalistas antiaborto, todos esos providos que ejercen de monaguillos y no han salido a honrar la memoria de todos esos niños convertidos en instrumentos de las bajas pasiones de una cofradía de sacerdotes perros, amparados por la alta jerarquía católica, la plutocracia y el Osito Bimbo?
Esas son mentiras y no jaladas, como las que hemos visto en estos días entre el PRIcámbrico temprano y el The Bitch PAN Theory (@salomonmecenas dixit). Lo que necesitan es, como canta Mijares, reclutar a auténticos profesionales de la mentira.
jairo.calixto@milenio.com
CREDITOS: Publicada en Milenio
