Política Cero
Por Jairo Calixto Albarrán
Si me dieran un dólar cada vez que las autoridades anuncian que llegarán hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga, ante uno de esos hechos que consternan a la opinión pública, como el terrible caso de la guardería ABC y ahora las historias de terror de Ciudad Juárez y Torreón, ya habría salido en la portada de Forbes junto a Slim y El Chapo Guzmán. Es bonito escuchar a Jelipillo y a Gomezpunk decir que no hay que perder la esperanza, que todos pisaremos nuevamente las calles de lo que fue Ciudad Juárez ensangrentada.
Aunque uno no cuestiona la voluntad política de tan encumbrados funcionarios (se les agradece la narcoguerra que de tanto entretenimiento ha dotado a la patria), quizá sea tiempo de que cambien el canal.
No se trata, claro, de que se pongan histéricos y que anuncien el fin de México tal y como lo conocemos, para pasar a cederle el poder a La Tuta; no, pero podrían recurrir a fórmulas moderadamente realistas, como las del mediocampista Pável Pardo, quien, ante la extraña incidencia de una maldición en el América, ha decidido contratar guaruras como los del JJ para que protejan su integridad. Muchos dirán que exagera, que bastaría con no asistir a tugurios de mala muerte… pero ya se sabe, en el Bar Bar la vida es más sabrosa.
Pero en vez de repetir la cantaleta, Calderón y Gomezfun podrían inspirarse en Mátrix Paredes y decir que no le temen al crimen organizado, por muy desorganizada que esté la burocracia de la seguridad, y que a lo único que le tienen miedo es al coco. Y, por supuesto, podrían hacer como que son gente sensible y comprometida con el pueblo masacrado. Igualito que el gobernador de Chihuahua que, luego de seguir la bonita tradición de sus antecesores de permitir que la locura criminal creciera de manera exponencial en el estado, acompañó a los familiares de las víctimas de la masacre en Juárez. Chico listo.
Pero lo mejor que podrían hacer ante el aluvión de críticas que les ha caído por la acumulación originaria de matazones, es contratar a la encueratriz Leah Catherine Spencer, hoy conocida como La Güera del Tec, quien al mostrar sus dos poderosas razones obnubiló al estadio entero, explicando también así los triunfos de los rayados del Monterrey.
Ya si eso no funciona, siempre Jelipillo y don Fernando podrían contratar al neurólogo de Cabañas para que justifique su inexistente memoria a corto plazo.
Pero tampoco hay de qué preocuparse, lo importante es que Calderón y Gomezfun junto a Chávez & Chávez, en la mesa que más aplauda del Bar Bar, están peleando contra los gays, el verdadero peligro para México.
jairo.calixto@milenio.com
CREDITOS: Publicada en Milenio