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Canibalismo editorial

Publicado por admin el Jul 28th, 2010 y archivado en Destacados, Lo Más Leído, Plumas. Puede seguir cualquier respuesta por medio de  RSS 2.0. Puede dejar un comentario o hacer trackback a esta entrada. 

Por Luis Guillermo Franco

 

Somos consumidores de desgracias que seguimos en cualquier medio para combinar la compasión por la tragedia acontecida y también el morbo por observar como se desarrolla la trama y si entre los implicados hay trazos presuntamente siniestros, una especie de admiración que rebasa cualquier serie políciaca o trhiller psicológico en la pantalla grande porque los inmiscuidos al ser próximos a nuestra realidad nos atraen como consumidores de noticias sin el rasero de la cautela que debe proveer todo criterio razonable.

 

 

Nuestro afán de desentrañar que es lo que ocurre en la psique de quienes viven (ya sea como víctimas, ejecutores o testigos) un trauma tan fuerte como un secuestro, violación o asesinato. Solamente de esta manera puede explicarse la “admiración” que muchas bachilleres expresaron en el 2006 cuando el escándalo del asesino múltiple Diego Santoy a quién se le equiparó con un rockstar o cuando los que rondamos las 3 décadas andábamos con pavor a la salida de la escuela porque parafraseando al clásico sangriento el Alarma Semanal, “los narcosatánicos secuestran niños, venden sus organos o los utilizan para ritos”. Como crías de primaria vivíamos con miedo sí, pero ansiábamos seguir las últimas noticias en la radio o con Jacobo muchasletras. Osea, pequeños pero morbosos consumidores de la novela negra que era descrita en la prensa. Aterrorizados si, pero muy entretenidos.

 

 

Una aproximación la dió el hiperactual Monsiváis en la revista Nexos de 1992:

 

 

La nota roja o página de crímenes o de información policiaca ha sido muchas cosas entre nosotros: la ocasión esplendente del morbo, la “normalidad” reducida en las fotos a poses que le dan la bienvenida al escándalo y la muerte, el morbo que desearía exorcizar a la violencia urbana, la lectura con ánimo retrospectivo que imagina los instantes climáticos -la víspera de los velorios- cuando estallan las pasiones, y la locura, la codicia, la pérdida de los sentidos, los celos, la lujuria, son los incentivos de la voluntad inesperada. Hasta hace poco, a la nota roja se le encomendaba convertir la tragedia en espectáculo, el espectáculo en admonición moralista, la admonición en relajo, el relajo en cuento de la tribu. Por eso los lectores, los espectadores y los distribuidores del rumor comparaban sus reacciones con las del expediente en turno (¡El crimen de la temporada!), y se regocijaban ante la falta de oportunidades que los eximía de verse arrasados por el sexo, el dinero y la “perversión satánica”.

 

Las amigas.

 

Por esta razón se vivió con intensidad el drama de Paulette, por la angustia y el afán de linchar moralmente a lo que fue diseñado como el monstruo materno. Pero siempre ante los escándalos, muchos profesionales de los medios de comunicación siempre observan con sospecha de que se trate de algún distractor nacional con respecto a verdaderas tragedias colectivas como nación. Una destacada teórica de comunicación con prestigio en el ámbito empresarial e intelectual que cuenta entre sus balcones reflexivos con el diario español El País, apuntó en noviembre del 2009 que considerando estos grandes tópicos que abarcanla cobertura de todos los medios siempre habrá vaivénes:

 

 

Entre la sospecha y la malicia, el propósito es uno. El ciudadano no existe, si no es por decreto y dirigido. Lo demás… pura ficción. Pensamos del que argumenta: Seguro te paga alguien, nadie se mete en esto porque sí. Detrás de ti están las empresas de telecomunicaciones; estás a su servicio. No, ya sé, detrás de ti está el PRD, obvio, se quedó sin nada y le diste vida. No, no, no… tampoco. Si te metiste en esto es porque te están usando. Le haces el juego al PRI, ¿ya te diste cuenta? Seguro te paga Nokia, ¿quién más iba a estar interesado? OK, Nokia no, pero alguien, no te hagas. Le diste argumentos al PAN; peor aún, ¡¿al Verde?! No te hagas, traes agenda; sí, güey, ¿de cuándo acá te interesa la política?.

 

 

Entonces consumimos esa “carne fresca” pero seguimos sospechando y acreditando al rumor. En esa línea apunto a la veracruzana Amanda de La Rosa, mejor conocida como “La China”, la amiga de Lissete Farah que le acompañó en Los Cabos en la víspera de la desaparición de Paulette y que recientemente ha publicado un libro al respecto, en donde muchos sospechan si es un testimonio para hacer negocio por el morbo editorial. Curioso, en el muro del facebook Amanda escribió:

 

 

“¿Saben qué hice hoy con todos los periódicos que junté sobre el Caso Paulette durante meses?… Envolví mis cosas para mi mudanza a mi nuevo hogar…Un acto de psicomagia.”

 

 

En la línea morbosa, no faltará también quién piense usó algunos periódicos para madurar unos aguacates.

1 Respuesta para “Canibalismo editorial”

  1. etomas says:

    Me ha gustado mucho este artículo tuyo, amigo. Muy en la línea de la actualidad y de lo explotado por los medios para distraer las mentes de la mayoría hacia realidades alejadas de lo que es realmente importante para el conjunto de la sociedad y para cada individuo.

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